• comounamanzana

Esplendor y…ocaso?

Sería así ¿de verdad? O era simplemente una deformación de la realidad; ilusión del observador animada por la puesta en marcha de nuestro propio proyecto? El caso es que durante una época tuve la impresión de que había una actividad notable de blogs, relatos de gente con proyectos similares vinculados a la agricultura, la autosuficiencia o diferentes versiones de una filosofía con elementos comunes a todos ellos, incluyendo nosotros mismos.

Desde luego, resulta estimulante encontrarse compañeros de camino, compartir con los demás problemas comunes, soluciones y desde luego, ilusiones, ilusión de “nunca caminarás solo”. Ya ya, ya estoy romantizando esto un poco demasiado; el caso es que ahora encuentro que el panorama ha quedado algo desolado, como un viñedo viejo y abandonado.  La mayoría de los blogs que seguíamos (con alguna excepción numantina como en el caso de nuestros colegas de “La huerta de los robles“) están abandonados. Espero de corazón que en realidad se trate únicamente que todo el mundo está demasiado ocupado con su proyecto como para mantener el blog (lo cual no es poco…) y no de que esos proyectoso y propósitos ya no están ahí. En fin, simplemente una reflexión en voz alta, espero que esos viejos tocones echen hojas verdes de nuevo, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, que mejor ocasión que recordar al amigo Antonio:

Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina que lame el Duero! Un musgo amarillento le mancha la corteza blanquecina al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores que guardan el camino y la ribera, habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera va trepando por él, y en sus entrañas urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero, con su hacha el leñador, y el carpintero te convierta en melena de campana, lanza de carro o yugo de carreta; antes que rojo en el hogar, mañana, ardas de alguna mísera caseta, al borde de un camino; antes que te descuaje un torbellino y tronche el soplo de las sierras blancas; antes que el río hasta la mar te empuje por valles y barrancas, olmo, quiero anotar en mi cartera la gracia de tu rama verdecida. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera.

Ah, oh, pero que bueno…!!! En fin, afortunadamente la primavera viene año tras año con agua nueva que hará germinar nuevas semillas. Mientras tanto, en USA:


0 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo